Tesla registró una baja del 13 por ciento en sus ventas globales durante el primer trimestre del año, con 336,681 vehículos entregados, resultado inferior a lo previsto por analistas.
La caída se atribuye a ajustes en la producción del modelo Y y al creciente rechazo por el papel de Elon Musk en el gobierno de Donald Trump, donde dirige el Departamento de Eficiencia Gubernamental.
La reacción del mercado fue inmediata: las acciones de la compañía cayeron más del 6% al inicio de la jornada bursátil, mientras se reportan actos de vandalismo en concesionarios de Estados Unidos en protesta por la vinculación política de Musk.
