El fabricante japonés de vehículos Nissan decidió dar marcha atrás a su plan de recortar la producción en una de sus plantas en Estados Unidos y suspenderá los nuevos pedidos estadounidenses de dos todoterrenos fabricados en México tras la entrada en vigor de los nuevos aranceles automotrices en Estados Unidos.
En el marco de su estrategia de reestructuración para solventar su delicada situación financiera, Nissan anunció a principios de año sus planes de reducir a finales de abril de dos a uno los turnos en su planta estadounidense en el estado de Tennessee, donde produce su todoterreno Rogue, una decisión que ha optado por revertir ante la entrada en vigor de los nuevos gravámenes.
