La junta militar de Myanmar desestimó una tregua propuesta por grupos rebeldes para facilitar la ayuda humanitaria tras el sismo de magnitud 7.7 que ha dejado casi 3 mil muertos y más de 8.5 millones de personas afectadas.
El régimen, liderado por Min Aung Hlaing, argumenta que los insurgentes podrían aprovechar la pausa para reorganizarse.
Mientras tanto, organizaciones como la Cruz Roja Internacional denuncian ataques a convoyes de ayuda, incluyendo un incidente con la Cruz Roja China.
A pesar del conflicto, rescatistas de 15 países continúan trabajando entre los escombros para localizar sobrevivientes.
