El peso mexicano cerró la semana con una depreciación del 2.6 por ciento, ubicándose en 20.44 unidades por dólar, mientras que la Bolsa Mexicana de Valores registró una caída del 4.84 por ciento, arrastrada por la incertidumbre financiera internacional.
Ambos indicadores se vieron afectados por un desplome generalizado en los mercados globales, tras el anuncio de medidas de represalia por parte de China en respuesta a los nuevos aranceles impuestos por el presidente estadounidense, Donald Trump.
La reacción de los inversionistas refleja el creciente temor a una recesión mundial, alimentado por la escalada en las tensiones comerciales entre las principales potencias económicas.
